martes, 24 de agosto de 2010

Melancolía y desconexión

Lo sé. Llevo perdida unos días. Y es que realmente no he tenido muchas ganas de escribir. No estaba inspirada, ni siquiera para quejarme de cualquier cosa, como suelo hacer por aquí.

Necesitaba desconectar con todo, evadirme totalmente hasta que la hecatombe de septiembre se cerniese sobre mí. Reparar daños, respirar otros aires, ocupar mi tiempo con cosas distintas. Básicamente no pensar en nada. Y parece que lo logré, al menos durante unos días.

Y me doy cuenta de que estaba en lo correcto en cuanto a mis necesidades. Mi límite de "asuntos y pensamientos negros" estaba más que sobrepasado. Me hallaba al borde del precipicio, como suelo llamarle... Al borde de otra época de pesimismo y tristeza. De sentirse sola y sin ganas de nada sin motivo aparente. Pero bueno, un fin de semana con el novio tratándome como a una reina seguido de unos días de vacaciones en la parte turística de la isla con los amigos, han sido un buen aliciente. 

Mi "ánimo basal" está en balance positivo. Aunque tenga momentos malos... En general me encuentro bien, incluso aunque tenga que estudiar. Porque he decidido que por ahora no pienso estresarme con nada. Necesito una época de tranquilidad. De disfrutar, vivir sin excesivas preocupaciones. Sé que tendré que apoquinar tarde o temprano, que deberé entrar en la vorágine del estrés y las preocupaciones. Pero mientras me mantendré a flote.

2 comentarios:

Una mamá (contra) corriente dijo...

Me alegra mucho que te encuentres mejor. ¡Mucho ánimo!.

Oca dijo...

¡Ánimo! Que todo se pasa, y como tu bien dices, si es en compañía, se pasa mejor.