jueves, 18 de marzo de 2010

Morir trabajando, y de paso aprender cultura general XD

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Ando súper estresada últimamente. Me han empezado las nuevas asignaturas del segundo cuatrimestre de la universidad, y con ellas me ha llegado una ingente cantidad de trabajo que hacer, así que, mientras estudio para los exámenes, tengo que hacer varios trabajos y además ejercicios evaluables, y muchas cosas más. Me siento como en el colegio, haciendo otra vez "los deberes". La diferencia es que antes si no los hacía, me ponían una nota en la agenda del colegio y mis padres me echaban un poquito la bronca, y de ahí no había más trascendencia (Total, tampoco solía ocurrir, así que no le daban demasiada importancia. Si hubiera sido mala estudiante, no habría llegado a entrar en Medicina, porque me pedían una nota muy alta en la PAU o lo que viene a ser la antigua selectividad) Pero ahora, si no hago estas cosas, pierdo oportunidades. No es obligatorio hacer estas cosas que me proponen los profesores (porque no las mandan, las proponen), pero es muy poco recomendable echarse a la bartola y esperar a que te caigan las cosas del cielo en esta carrera que, sin querer menospreciar otras que tienen su dificultad y ya fuera de que yo esté estudiándola, considero que es la más difícil de todas.

Y en mi desenfrenado ritmo de realización de tareas, estudio demás, me encontraba hace un rato buscando información para un trabajo que el profesor de Planificación Sanitaria nos propuso. Buscaba información sobre el sistema sanitario de Japón, pues el trabajo consiste en hacer una exposición sobre un sistema sanitario extranjero, y yo escogí este país (no sólo por obvias razones "frikis" sino porque me parecía interesante investigar y comprobar si el desarrollo tecnológico se corresponde con el sanitario) Y como si se tratase de una paradoja del destino encontré, en medio de mi estrés, un nuevo concepto que sólo existe en Japonés: Karōshi 

¿Que qué es "Karōshi" y por qué digo que es una paradoja del destino haber encontrado información sobre ese término? Pues bien; estando yo estresada, me encuentro con algo que significa exactamente "muerte por exceso de trabajo y estrés". Sobra decir que no he podido apartar mi atención de ello y he leido el artículo entero, y al final de leerlo, he sentido vértigo.
En Japón, la cultura se basa en el honor, el deber y la responsabilidad, y éstos no son unos valores que supongan una tradición exportada para crear una mejor visión externa. No, estos valores están profundamente arraigados en la sociedad japonesa. Eso reflejado en el trabajo deriva a jornadas intensas sin descanso, miedo a ser mal mirado en la sociedad por ser despedido o no cumplir con las obligaciones laborales, miedo a dimitir aunque el trabajo esté pudiendo con la persona, y así una interminable lista que hace que el estrés laboral sea extremo, que la persona no viva para otra cosa que no sea su trabajo. Y así, desde hace unas cuatro décadas ha aparecido el fenómeno del "Karōshi", que cada vez se está volviendo más frecuente en este país, llegando a tener una tasa de entre 300-600 muertos al año.. 

Estas personas mueren espontáneamente, a edades muy tempranas en muchas ocasiones, sin presentar necesariamente patologías previas. Todo por agotamiento y estrés laboral... Y nosotros, en Europa, cada vez tenemos peores jornadas laborales, y nuestro estrés aumenta de manera significativa cada día.

Mi pregunta como futura profesional sanitaria, es la siguiente: ¿Llegaremos a ver nosotros, los futuros médicos españoles, casos de "Karōshi" a la europea? Sospecho y me temo, que si sigue así la cosa, la respuesta es más que afirmativa. Y muy probablemente habrá más de un "Karōshi" entre los estresados médicos que seremos el día de mañana.

Que Chuck Norris nos coja confesados...

martes, 9 de marzo de 2010

Love Police

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Me ha llegado a través del tuenti un video que no tiene desperdicio y que todos deberíamos ver


Las cosas cambiarían taaaanto si este video dejase de ser una mera anécdota para convertirse en un pensamiento común... Si las personas que lo vieran y sintiesen que muestra una gran verdad no sólo pensasen sino que además actuasen en consecuencia a ello todo sería distinto.

La calle no sería un bloque de hielo en el que mirar a alguien más de tres segundos a los ojos se considera una ofensa, en la que sonreir o cantar un poco ya es sinónimo de estar ido de la cabeza;  no tendríamos miedo a hablar, a salirnos de la jerarquía establecida que nos condena a llevar un determinado tipo de vida. La misma jerarquía de la que hablo en la entrada Domingo de resaca mental, esa que te hace infeliz estés dentro o fuera de ella.

Seríamos más felices, menos egoistas, menos prejuiciosos. Pero desgraciadamente, aún nos queda mucho por andar, y si seguimos caminando hacia atrás como hasta ahora, el caminó será cada vez más largo. 

PD: Obviamente hablo en plural porque me incluyo, considero que yo también debería replantearme mi actitud en muchas ocasiones.

lunes, 8 de marzo de 2010

Quien tiene buen fin de semana, no tiene buen lunes

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¡He vuelto! Sí, ya estoy de nuevo por aquí dándoles la paliza... Y es que aproveché el hecho de que debía ir a Madrid para mi revisión oftalmológica anual (no me queda otra) para pasar un buen fin de semana culturizándome y visitando el patrimonio nacional, además de ejerciendo de consumista como todo humano urbano que se precie.

Ha sido un fin de semana genial, pero ya el Domingo por la noche, cuando me tocó montarme en el avión de vuelta a casa, el karma comenzó a equilibrarlo todo. Es decir: si ya había disfrutado ahora me tocaba pasar un mal rato. Y así fue, porque me pasé todo el vuelo con el cinturón de seguridad puesto ya que nos pasamos casi la totalidad de las dos horas y cuarenta y cinco minutos "atravesando una zona de turbulencias de carácter leve o moderado" (moderado una mierda XD con perdón, que casi echo la cena de lo que subía y bajaba el avioncito)

Además con tanto cambio de presión atmosférica subiendo y bajando, aterricé y comprobé que oía la voz de los que me rodeaban como si estuviera viendo la serie de los pitufos. Ya la otra vez que viajé me quedé medio sorda durante tres días, al menos ahora oigo, aunque como si las voces tuvieran el tono cambiado. Y he hecho de todo: sonarme, soplar tapándome la nariz, masticar chicle, apoyar la oreja en una superficie cálida... Pero nada, sigo con la audición trastornada.

Y bueno, como última aportación al equilibro por parte del karma, después de haber llegado anoche a casa más allá de las 12 (de la noche) tuve que levantarme super temprano para ir a prácticas de anatomía patológica... U_U Dios... Mira que me gusta la Anatomía Patológica, pero eso de ir con los ojos llenos de legañas y las ojeras colgando como cortinas de los párpados a mirar un microscopio... No me atrae XD

En fin, como nota alegre de la mañana, aproveché un ratito libre para mirar el google analytics (esa cosa que te cuenta los registros de visitas y te dice cómo ha llegado la gente a tu página web o blog) Y estuve observando qué busquedas habían realizado las personas que han llegado a mi blog... Algunas son, cuanto menos, curiosas:

"Anatomopatológicamente"-anatopato es una gran desconocida al parecer XD
"Pensar bonito, pensar despacito"-si es que la bradipsiquia es un primor
"Por qué la letra e se ve al revés en un microscopio"- oye, yo me estaba preguntando lo mismo. A propósito, las demás letras ¿no se ven al revés también? XD ¡Qué misteriosa la letra e!
"Que es anatopato"-Pues, ¡si empezara a decirte no acabaría! ¿empiezo por los trombos o por los infartos rojos e infartos blancos?
"Ropa fina para la guagua"-si es que con tanta gente en el transporte público sudas un montón... Si encuentras un modelito bonito avísame :-P que yo tampoco quiero pasar calor en la guagua.
"Seishi comunidad umbría"-al parecer tengo un admirador secreto XD o un acosador... ¡quién sabe!
"Seishi copión"- que conste que yo no copio las entradas de los blogs de nadie XD y que soy una mujer
"Serratia marcense"-muy bonita la bacteria, sí señor.
"Yo soy un estafilococo aureus"-y yo un estreptococos pyogenes lisogenizado que se ha convertido en una bacteria comecarne :-D

Lo dicho, un poco día de perros, pero ha estado bien eso de romper con la monotonía. ¡Feliz lunes a todos! Espero que les sea soportable...

domingo, 28 de febrero de 2010

No lo sabes todo

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He visto a lo largo de toda la bloggosfera, multitud de blogs dedicados a la puericultura. Blogs de pediatras, de madres, de mujeres que están embarazadas y van a ser madres, de profesores, etc. Hay muchos artículos que son interesantes, pero echo de menos algo. Y es que, todos estos blogs están escritos desde un punto de vista que no es el del que recibe la educación o las prácticas y consejos que estos comentan. No hay artículos desde el punto de vista de los hijos.

Ya sé que un niño de siete años, por muy bien desarrollado que esté mentalmente hablando, no va a escribir un blog. Pero sería interesante que se le preguntase a los hijos qué opinan sobre la forma que tienen sus padres de educarles. Seguramente encontraríamos muchas exageraciones, porque bueno, no somos los padres y hay cosas que no entendemos, pero me apuesto lo que sea a que muchos coincidirían en varias cosas, que sí que suponen un error.

Y esos errores tienen su base, en su mayoría, en el hecho de que los padres no logran asimilar del todo que tienen un hijo, y eso no significa tener una propiedad, sino más bien traer al mundo a una persona DIFERENTE E INDEPENDIENTE a ellos mismos.

¿Que qué tipo de errores se cometen cuando no se tiene esto claro? Podría nombrar muchos, pero destacaré los que yo creo que son más importantes o simplemente a mí me molestan más:
  1. El hijo no está destinado ni obligado a cumplir con las espectativas que sus padres tenían para ellos mismos y no pudieron cumplir. Es decir, si tu hijo no quiere estudiar lo que tú no pudiste estudiar, o si no quiere hacer con su vida algo que tu quisiste hacer y no pudiste, no puedes obligarle. Aunque sea tu hijo, tiene su propia vida y debe tomar sus propias decisiones.
  2. No está destinado hacer todo lo que tú esperas de él, ni a obtener para su familia el estatus económico/social que ésta quisiera. Es decir, no puedes obligarle a llevar una vida que no le hace feliz sólo para que en el futuro gane mucho dinero y tenga un nombre en letras bonitas en su despacho de trabajo. Quizá lo que le hace feliz es ser barrendero, y es igual de honrado que ser por ejemplo un abogado prestigioso.
  3. Aprendiste a base de cometer errores. Como la vida de tu hijo no es la tuya, él es perfectamente susceptible de cometer los mismos errores que tú, porque lleva una vida diferente e intependiente y nunca los ha cometido antes, y de hecho necesita cometer algunos para madurar, como ocurrió en tu caso. No puedes obligarle a ser perfecto ni puedes recriminarle que se equivoque de vez en cuando.
  4. Tu época no es la de tu hijo, y no sirven las comparaciones del tipo "en mi época la gente de tu edad no hacía tal cosa o tal otra". Tú mismo te quejas de que esas restricciones eran un coñazo (con perdón) así que no es lógico que pretendas que tu hijo siga el mismo tipo de vida que tú llevaste cuando eras joven. Las cosas han cambiado, asúmelo. Es lógico que impongas una serie de normas, pero deberías construirlas en base a los nuevos tiempos y no a los que tú viviste.
También hay un par de nociones básicas de psicología que, quienes sean padres, deberían plantearse. Los mismos errores se repiten generación tras generación, y estoy segura de que incluso yo, cuando sea madre, los cometeré alguna vez. Pero al igual que errar es de humanos, razonar también lo es, y uno tiene que tener la voluntad de sentarse a pensar si lo que hace es correcto.
  1.  No lo sabes todo. Si tu hijo te habla de un tema que tú no conoces, por ser nuevo o diferente, o porque nunca te has interesado en aprender sobre él, deberías escucharle en lugar de prejuzgar lo que dice y darle poca importancia obcecándote en que "es muy joven y no tiene ni idea"
  2. Basta que prohibas algo con ahínco sin dar ningún argumento, para que tu hijo quiera hacerlo.
  3. A veces no tienes razón, asúmelo.
  4. Si quieres que tu hijo te tenga respeto, tienes que respetarle tú a él también. No puedes esperar que se calle como un borrego y asuma todo lo que le dices si gritas u ordenas de mal modo porque "eres el que manda aquí, y como eres su padre/madre te tiene que respetar por coj**** y no hay pero que valga"
  5. Que tu hijo no te de la razón no significa que te esté faltando al respeto. Y suena realmente ridículo cuando dices eso. Quedas más estúpido que si asumieras que te has equivocado.
  6. Tú tuviste y tienes vida sexual. Tu hijo también tiene ganas de tenerla, y más te vale educarle en ese ámbito de forma abierta y cordial, porque si no le pedirá consejo a sus amiguitos, y esos si que no tienen ni idea. 
  7. Tu hijo tiene intimidades, al igual que tú. No puedes pretender saber absolutamente todo de su vida. Es lógico que haya cosas que sólo comente con sus amigos, y cosas que directamente se guarde para él mismo. Si quieres sacárselas, no puedes hacerlo de malas maneras. La comprensión y la empatía son grandes amigos en estos casos.
  8. Su habitación es su habitación, y deberías de darle algo de libertad para condicionarla a su gusto, que seguramente no es el mismo que el tuyo. Así le harás más feliz.
  9. No puedes repetir continuamente que mientras esté bajo tu techo tiene que hacer lo que tú digas y no se puede cambiar. Sabes que te sentaría muy mal que se fuera de casa, y si bien al principio eso puede funcionarte, al final te arrepentirás de decir eso porque te amenazará con marcharse de casa.
  10. No sigas amenazándole siempre con lo mismo. Le cansará y le dará igual. Los castigos sólo sirven para los niños, y a veces ni siquiera eso. Enséñale a ser consecuente con sus decisiones en lugar de intentar condicionarle de esa manera.
Sé que los hijos cometemos muchos errores, pero al igual que ustedes, somos humanos. Nos equivocamos, como nuestros padres también se equivocan.

sábado, 20 de febrero de 2010

¡Oh, helado de yogur de fresa, te idolatro!

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Hace un par de años abrieron una heladería cerca de mi casa que me hizo redescubrir el mundo. La heladería en cuestión se llama "Gelizia" y no sé si es exclusiva de mi isla, pero lo que si sé es que tiene unos helados extraordinariamente buenos, entre los que se encuentra el que, desde el momento en el que lo probé, se ha convertido en mi helado favorito: helado de yogur de fresa.

Este helado, para mí, es una clara prueba de la cantidad de recuerdos que pueden venir a la mente de uno mismo cuando nos llega un olor o sabor familiar, a través de todos esos circuitos que nos permiten recuperar memorias almacenadas, de los cuales no me acuerdo muy bien desde que por fin liberé la materia de Anatomía Humana II 

No sé si recuerdan esos yogures de antaño, que venían en un envase de cristal y tenían un sabor intenso. Esos que tenían una variedad con una especie de mermelada de fresa en el fondo, que te hacían sentir el regusto de la fruta largo tiempo después de habértelo comido. Creo que se siguen vendiendo, pero los de antes estaban mucho más buenos, quizá por el hecho de que eran menos "sintéticos" por decirlo así.

Yo relaciono esos yogures con momentos felices, con meriendas y postres mezclados con esa percepción surrealista del mundo propia de los niños. Esa en la que todas las cosas tenían personalidad, la vida era sencilla y tenías menos consciencia de la tristeza, la enfermedad, los problemas de la sociedad, la violencia, las guerras, y todas esas pestes universales que llenan los telediarios. 

Y el helado del yogur de fresa que venden en el Gelizia, me hace sentir como en aquel entonces, porque su sabor es como el de esos yogures que tan buenos recuerdos me traen. Al comerlo, soy capaz de hacer una regresión mental, capaz de sentir que todo lo demás no tiene importancia, y que soy feliz simplemente por tener la oportunidad de comer helado. Y es que de hecho el helado me hace feliz, este helado me hace feliz.

Así que ya saben, aquellos que me estén leyendo y coincidan conmigo en la vida diaria, si quieren hacerme un poquitín la pelota, invítenme a un helado del Gelizia, o mejor, pídanlo para mí y denme la sorpresa :-P Pero hoy no, que ya he tenido mi dosis y se suponía que estaba cuidando mi alimentación XD

martes, 16 de febrero de 2010

Burbuja compartida

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¿Cómo podría escribir una entrada "cursi" sin que resulte "cursi"? Es difícil, porque en estos momentos me siento más que nada "cursi". Como dice una buena amiga mia, me encuentro nadando entre nubes rosas de algodón de azúcar. En cualquier momento me podría dar un ataque de Diabetes Mellitus. Pero ¿qué le vamos a hacer? Yo no puedo evitar estar enamorada. 

Enamorada, sí. A personas orgullosas como yo al principio les cuesta admitir una cosa así, o sienten un miedo horrible. Porque las personas orgullosas somos fuertes ante todos, a excepción de esa persona especial ante la cual nos sentimos vulnerables en todo ámbito. Lo que digan los demás no importa, tenemos un escudo infranqueable, grueso, férreo, que hará rebotar cualquier agravio, pero basta que esa persona hable para que pueda hacernos sentir radiantes y plenamente felices, o los seres más desgraciados sobre la faz de la Tierra. 
Y es así como me sentía al principio. Cuando conocí a la persona con la que hoy comparto mi vida. Estaba aterrorizada, porque todas mis resistencias se derrumbaban a su paso sin a penas esfuerzo. Todo sucedía demasiado rápido, mis sentimientos cambiaban demasiado rápido. 

Y casi sin que pudiera darme cuenta, él pasó a encontrarse tras el escudo férreo. Estaba dentro de esa burbuja individualista que nos separa del resto. Dentro de mi burbuja, traspasando la fina linea entre lo colectivo y lo personal. Entonces ya daban igual aquellos temores absurdos, porque había dejado de hacer frío. Porque en mi burbuja vacía sólo había soledad, frío. Y yo estaba helada.

Mi cuerpo comenzó a desentumecerse, los sentimientos y el baul de los recuerdos se descongelaron. Y desde entonces (hace ya más de un año) hasta hoy, vivo bajo el sol. En una burbuja compartida, llena de momentos compartidos, palabras, miradas, caricias, risas y cosas cursis... Muy cursis.

lunes, 8 de febrero de 2010

Anatomopatológicamente enamorada

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¡Me gusta la Anatomía Patológica! Y la verdad es que me siento un poco marginada en ese sentido... Porque cada vez que lo digo mis compañeros me ponen caras raras y me señalan con el dedo como diciendo "ahí va, la friki esa". Pero desde que entré en primero y cursé citología e histología, supe que lo mio son las células, los microscopios, los gram, las muestras y los cultivos.

Suena quizá algo exagerado, pero es que cuando estoy mirando por el objetivo del microscopio me siento como si estuviera inmersa en un capítulo de "Érase una vez la vida" o "Érase una vez el cuerpo humano", esa serie que nos ponían de pequeños (sí, porque antes existían los dibujos animados normales, dedicados especialmente para el público infantil y que tenían cierto contenido constructivo y cultural, no como ahora, que al mediodía los niños ven Gran Hermano o cosas como Padre de familia, Futurama o Los Simpson, que son series que podrán estar muy bien, pero no son para niños) en la que se representaba al cuerpo humano como la gran casa de las pequeñas células, simpáticas y adorables, que trabajaban todas unidas para alejar a los microbios, solucionar los problemas que pudieran presentarse en el cuerpo y mantener la homeostasis.

Así que cuando veo, por ejemplo, un trombo (ya sea mixto, rojo o blanco) me imagino un atasco en la red de carreteras que constituye el territorio vascular, en el cual hay un boquete en la pista (que sería el endotelio vascular en este caso) que impide que las células puedan avanzar y vayan formando un conglomerado, que de no ser solucionado por la policía de tráfico (neutrófilos principalmente) podría causar graves trastornos en la actividad diaria normal del sistema en general que es el cuerpo.

Espero poder superar con creces esta asignatura, porque creo que tiene más importancia de la que le suele dar la gente. Veo en ella la base para solucionar muchos interrogantes de la medicina que aún nos tienen en vilo (también está la Biología Molecular y compañía, obviamente) y creo que si no la conociéramos estaríamos más cerca de ser entes automatizados que siguen protocolos. Porque si no entiendes algo no podrás enfrentarte a situaciones distintas, y en esta asignatura se aprende el mecanismo por el que todas esas enfermedades que estudiamos dañan nuestro cuerpo.