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martes, 9 de agosto de 2011

Síndrome Mr.Propper/Don Limpio

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El síndrome Mr.Propper, o síndrome Don Limpio en su variante española, es un nuevo término que he ido desarrollando durante los últimos años, y que estoy segura, acabaré logrando que sea admitido en el DSM(Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) 

Este síndrome se manifiesta con irritabilidad (intercalándose incluso episodios de furia transitorios), obsesión desmedida por la limpieza (haciendo que el paciente tenga necesidad urgente de limpiar a cualquier hora, incluso a aquellas que se consideran "intempestivas"), sensación de que el hogar está tremendamente sucio aunque realmente no sea así, comportamientos tiránicos con respecto a aquellos que conviven con el afectado/a y continua actitud de inconformismo, acompañada de quejas y reproches, así como de mejora transitoria de la memoria a largo plazo, recordando el paciente acontecimientos del pasado como si fueran presentes (de manera que los familiares del paciente acaban teniendo que limpiar a horas intempestivas, interrumpiéndose sus rutinas diarias, y mientras serán bombardeados por quejas, reproches y recordatorios de acciones pasadas que no fueron acertadas)

La aparición de estos síntomas parece estar relacionada con la proximidad de fechas importantes en las que se vaya a realizar una reunión en el hogar, que incluya personas ajenas a éste. El paciente comienza a dar señales de irritabilidad al menos dos semanas antes de la fecha destacada, lanzando continuas advertencias y amenazas a sus familiares para que éstos acaben limpiando con la misma necesidad urgente del paciente, pero no por sufrir de la obsesión por la limpieza, sino por miedo a las represalias del enfermo. En ocasiones aparecen episodios aislados, sin relación con ninguna fecha destacada, pero en estos casos los síntomas suelen estar atenuados.

La realización de cualquier actividad no relacionada con la limpieza (incluso aquellas que constituyan una responsabilidad, tales como trabajar o estudiar, o aquellas que sean necesarias, como dormir o comer) por parte de aquellos que conviven con el afectado, provocarán un episodio de furia transitorio en él.

No se conocen los mecanismos exactos por los cuales aparece este cuadro, pero se cree que está relacionado con trastornos obsesivo-compulsivos y estrés. No se ha demostrado ninguna relación con factores genéticos o congénitos, pero se cree que existen factores socioculturales implicados en el desarrollo del síndrome, así como tipos de personalidad con mayor propensión a padecerlo.


viernes, 21 de enero de 2011

Central telefónica volumen 2

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Ya estaba tardando en verme lanzada a escribir una entrada como esta. 

Y es que cuando pensaba que lo de las llamadas telefónicas a toda hora del día con una frecuencia nada despreciable se había solucionado, hemos vuelto a lo mismo. Estoy volviéndole a pillar una aversión horrible al timbre del teléfono. 

Aunque no lo hubiera dejado del todo, mi madre había "mejorado" ese hábito que tan poco combina con mi rutina de estudiar todo el día y necesitar una atmósfera calmada y medianamente silenciosa (a ver, que yo puedo admitir que la gente hace ruido cuando vive en una casa, pero hay cosas que son admisibles y cosas que no, y esta historia es una de esas cosas que yo no trago) Ahora ha vuelto de nuevo a pegarse a ese dichoso teléfono.
Y hoy me he despertado a las 7.40 A.M gracias a su voz a todo decibelio a través del maldito aparato (ya se que muchos se despertarán antes, pero supongo que coincidirán conmigo en que esas no son horas de hacer un ruido excesivo) No le bastó con que me levantase y le pidiese por favor que hablase más bajo. Siguió como si nunca le hubiera dicho nada.

Me fui a desayunar, porque tenía hambre y no podía volver a dormirme, tardé como 20 minutos, porque me di toda la parsimonia del mundo. Me estaba tomando las cosas con calma porque me estaban empezando a latir todas las arterias de la cabeza del cabreo que se me iba formando. 

En vista de que se fue hacia otra habitación más alejada de la mia, me puse a estudiar, porque con la mala uva que me estaba saliendo tenía los ojos como platos y no podía volver a dormir. Pero ¡ah! tocan a la puerta, y ella está muy ocupada con su querido teléfono: Vete tu, hija mia, que no estás haciendo ¿nada? ¿Empezamos el día ya con interrupciones de estudio innecesarias? 

En fin, que gracias a todo esto me encuentro ahora en pleno estado de furia berserker. Y menos mal que ahora estoy sola en casa y he podido desproticar a gusto conmigo misma (suena de locos, pero al menos no me lo guardo dentro) El teléfono ahí está, descolgado. Si alguien me necesita que me llame al movil. 

PD: Bueno, mientras he ido escribiendo esto se me ha ido quitando la neblina roja violenta XD que tenía en la cabeza, y me ha vuelto a entrar sueño. Creo que voy a descansar media horita y a levantarme de nuevo, como si nada de esto hubiera pasado.

miércoles, 2 de junio de 2010

Cómo tocar las narices el día antes de un examen

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10:40 de la mañana. Duermo plácidamente en mi habitación cuando la puerta se abre de forma abrupta, haciendo el máximo ruido posible (si mi puerda se abre rápido hace mucho ruido), haciendo que me despierte sobresaltada.

Mi madre desde el umbral, grita   "¡Es que son las 11 de la mañanaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Es que me lo cargo yo todoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo! ¡¿Cuándo piensas despertarteeeeeeeeeeeee?!"

Mi reacción no se hace esperar. Como siempre que me dice dice que ES una determinada hora, compruebo el reloj del móvl y veo que no, que no son las 11, queda casi media hora para ello. Y en medio de mi Furia Berserker al haber sido despertada de esa manera (es una de las cosas que más odio en este mundo) hice un acopio de autocontrol para no gritar a pleno pulmón y decirle,con un todo "medianamente normal":
-¿Me tienes que venir a despertar así?
-¡Es que te pasas el día metida en tu cuarto y yo tengo que hacer siempre todo! (mentira, siempre me toca a mí tender la ropa con ella, y yo también saco a mi perro, y limpio el baño y blablabla, por no hablar de que al levantarme descubrí que la casa estaba exactamente igual que ayer y mi madre se estaba quejando por gusto. A lo mejor, si no hablaras tanto por teléfono, mamá, te cundía más el tiempo y no estabas tan agobiada e intragable como ahora...)
-¡¿Cómo?! ¿Es que acaso me quedo aquí comiéndome los mocos o estoy estudiando como una posesa todo el día porque estoy de exámenes?- aquí ya mi autocontrol se estaba desmoronando
- ¡Y si tienes que estudiar, ¿por qué te levantas tan tarde?!- a ver, querida progenitora mia... ¿En qué quedamos? ¿Tengo que limpiar o tengo que estudiar?
-¿Porque me acuesto después de muchísimas horas de estudio y estoy tan cansada que necesito dormir más?  ¡Además, anoche estuve estudiando hasta tarde, tú lo viste!
-Yaaaaaaa claro, y chateando también- aquí si que entré en modo Berserker y se me quedó una cara de "What the fuck?". ¿Por qué demonios esta mujer tiene vinculadas las ideas "chatear" y "ordenador" de esa manera? Si me ve leyendo los apuntes de clase en la pantalla, ¿no es que estoy estudiando? 

Y entonces se va, terminando su actuación con un agradable- Hazme el favor y levántate de una vez. Yo tengo que ir a buscar a tu hermana al instituto, que me llamaron porque estaba mala-¡AAAAAHHH! ahora cuadra todo. Como viene siendo normal desde que conozco a mi madre, se habrá puesto de mal humor y como no tenía a nadie con quien descargar su mala uva, aprovechó para descargarla despertándome así.

En fin, como resultado de este despertar tan florido, a pesar de haber dormido varias horas tengo muchísimo sueño, y además dolor de cabeza. Gracias mamá. Mi día pre-examen, en el que se supone que debo estar descansada y en buenas condiciones para poder repasar todo lo que he estudiado, va a ser genial.





miércoles, 12 de mayo de 2010

Vivo en una central de Telefónica

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Desde hace algún tiempo el teléfono de mi casa se ha vuelto algo insoportable para mí. Vivo con unas ganas continuas de arrancarlo de la pared y tirarlo por mi terraza, para después observar cómo estalla tras caer desde una altura de 14 pisos... 

Le he cogido una intolerancia impresionante, y su simple timbre me cabrea. Y es que no es para menos. Estoy en plena época de exámenes, y tengo que dedicar todas las tardes a estudiar. Necesito concentración, silencio, tranquilidad. Y cuando estoy intentando ponerme a ello siempre pasa lo mismo...

No pasan más de 30 minutos en esta casa sin que suene el teléfono. Y no es algo que pase sólo por la tarde, porque a veces me quedo en casa a estudiar si las clases que tengo no son muy relevantes, y pasa exactamente lo mismo... Desde las 8 de la mañana no para de sonar el teléfono, y eso sigue hasta más o menos las 10 de la noche, sin respetar horas de comida o de siesta ¡O DE ESTUDIO!

Mi madre ha establecido un ciclo continuo de marujeo, en el que ella llama y la llaman durante todo el día para contar una vez tras otra la misma nimiedad, el último cotilleo. Dedica la mayor parte del día a lo que comunmente se llama "marujear", y cuando no está en casa... Sus amigas marujas siguen llamando, y tengo que levantarme entre 5 y 8 veces en menos de 2 horas a coger el teléfono. Porque ellas no entienden que si les digo "Mi madre no está, yo le digo que te llame" no quiere decir que llamen una y otra vez para comprobar si ya ha llegado mi madre. No entienden que si el teléfono da 5 tonos y nadie lo coge, es que deberían pensar que no hay nadie o que nadie quiere hablar. 

E incluso cuando mi madre está en casa, el teléfono es una pesadilla para mí. Mi madre y mi hermana, que son las que suelen estar en la hora punta de cotilleo máximo (es decir, después de los programas de cotilleo de por la mañana, y después del Sálvame por la tarde), pecan de un enorme gandulismo a la hora de ir a coger el teléfono, y soy yo, la que casi nunca lo usa, la que tiene que ir a cogerlo uuuuuna y otra vez. Y lo peor es que hay un teléfono inalámbrico en casa para que mi madre no incordie con sus llamadas, pero lo descarga enseguida de tanto que habla y es incapaz de volver a ponerlo a cargar... 

Y después así me va. Con un estrés contenido que va aumentando a lo largo de la tarde hasta niveles infinitos, discutiendo con mi madre día sí y día también al final de la jornada, porque no respeta mis horas de estudio con sus llamaditas y no le pide a sus amigas marujas que no llamen a esa hora, porque es incapaz de mantener un tono de voz bajo cuando habla, porque es incapaz de entender que tengo derecho a quejarme de eso y el hecho de ser su hija no significa que deba ser sumisa, obediente y conformista 100%.

Nunca fui amiga de las bibliotecas. No me va eso de que la gente me mire como si fuera a asesinarme por hacer el más mínimo ruido, además esos sitios me resultan demasiado sobrios e incómodos y me gusta estudiar con mi pijama puesto, sentada como me da la gana y comiendo si tengo hambre, bebiendo si tengo sed, diciendo en voz alta lo que leo si me da la gana. Pero me veo teniendo que cambiar de opciones.